martes, 6 de diciembre de 2011

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Después de unos posts un poquíllo desvirtuados del deporte, especialmente el último, vuelvo a la carga en busca de nuevas sesaciones y como parece que por fin el pié empieza a responder (a ratos ni me creo que pueda estar tan bien) pues ya van surgiendo cosillas, no creo que este recuperado a tiempo ni para la maratón y media de Benissa ni se se se va ha hacer el raid de espadán así que habrá que plantearse otras cosas.

Hace unos días me comentaban la carrera de sierra del coto bonita carrera y mejor ambiente, ojalá pudiera estar a punto para participar en esta, seria muy bonito no solo a nivel deportivo, ya que mis mejores momentos corriendo han sido en esta prueba pero pensándolo fríamente no creo que dos meses después de operarme, mi tobillo de para correr 21 km,  pero si es así allí estaré seguro que los amigos de monovar me consiguen un dorsal fuera de tiempo.

Mientras le daba vueltas a lo bonito que sería volver en esta carrera por casualidad encontre un anuncio del Nixtrail 34km sobre nieve y claro yo tengo que estár ahi, creo que sería una fantástica manera de volver a la montaña haciendo algo que nunca he hecho, y enseguida me he puesto en marcha buscando material consejos y cositas varias, total para llegar a la conclusión de siempre, paso de todo, yo me pondré las zapas que tenga meteré el material obligatorio de la organización en la mochila y a correr.

Así que el dia 2 de enero tras la última revisión me apunto, nos vemos en espot.


domingo, 4 de diciembre de 2011

Cuando la luna se enamoró de las montañas

Como cada noche el sol saludaba a su amiga luna en el cambio de turno, les gustaba jugar en ese corto espacio de tiempo en el que los dos podían compartir el cielo, se saludaban en la distancia aunque algunas veces Pau, el sol, bromeaba con su amiga lola, la luna, y dejaba que esta se pusiera delante de él dejando la tierra a oscuras durante un corto periodo de tiempo y tras ese el merecido recreo la luna se quedaba sola como cada noche.

La luna pasaba las  noches observando las círculos de luces que salpicaban la tierra, que según le había explicado fugazmente su amigo el sol, en uno de sus momentos de juego, eran las ciudades. Siempre que le preguntaba al sol por ellas pues la luna no las podía ver, este le decía que no perdiera el tiempo con ellas que no valían la pena, que la tierra tenia cosas más bonitas, pero a ella le gustaban esos puntos de colores que parpadeaban incesantemente.

Una noche cuando ya estaba a punto de acabar su jornada se fijó en uno de esos círculos de luz, tenía algo diferente al resto aunque como todos no se movía este  iba creciendo,  parecía cobrar vida y de repente empezó a alargarse y a cambiar de posición como si fuera un cometa, se fijó bien y se dio cuenta de que no era una luz, eran un montón de pequeñas estrellas que danzaban siguiendo la misma coreografía como si fuera un gigantesco dragón chino, la luna no entendía nada, se quedó maravillada, se movían de izquierda a derecha dibujando olas en la oscura superficie de la tierra cambiando continuamente de dirección, a la vez que se iba alargaba, le resultaba gracioso porque cuando se movía hacia arriba o abajo lo hacían en un interminable zigzag que variaba su velocidad dependiendo de si ascendía o descendía, a veces su velocidad disminuía y la primera de las luces se detenía en un punto hasta que unas cuantas estrellas se agrupaban en ese lugar, para volverse a estirar después, era gracioso unas llegaban y otras se iban y así sucesivamente, hasta desaparecer poco a poco  cuando de nuevo su amigo el sol venía a visitarla.

Durante las noches siguientes buscando observo detenidamente la tierra, pero no lo volvió a ver, hasta que 6 noches después y cuando había perdido toda esperanza volvieron a aparecer esta vez en un lugar distinto, otra vez igual, el punto crecía hasta que parecía explotar formando un nuevo dragón, de nuevo se dibujaban las olas de un lado a otro y los zigzags, i los extraños cúmulos, pero esta noche fue distinto pudo ver el fenómeno se repetía en distintas zonas lo largo del planeta, ¿qué seria eso tan bonito?.

Al día siguiente empezó su jornada contenta pues deseaba volverlo a ver, pero nada, de nuevo había desaparecido. no perdió la esperanza y siguió buscándolos noche tras noche hasta que pasada una semana ahí estaban de nuevo, a la hora de siempre, justo antes de la visita de su amigo el sol, era un espectáculo precioso al igual que las estrellas esos puntos  de luz parecían dibujar constelaciones y esa noche la pasó entra dándoles nombres a esas constelaciones terrestres, a esos zigzags y a esas olas, la primera se llamó oltá, y a esta le siguieron otras como, mim,, cavalls de vent, botamarges, sables.. Cada vez con nombres más extraños, había tantas, wastach, ehunmilak, arrancabirra,  se lo pasó engrande dándoles nombre a todas y cada una de  las que veían, y decidió que la semana siguiente brillaría como nunca para poder ver que provocaba esos dibujos.

Allí estaba unos días más tarde nuestra amiga la luna dispuesta a brillar con todas sus fuerzas para desde su privilegiada posición iluminar la tierra y descubrir que misterio escondían las misteriosas estrellas, de nuevo aparecieron cuando ya casi entraba a trabajar su amigo el sol, esa noche la luna se sentía preciosa,  grande y redonda como nunca y de esta manera la luna pudo descubrir el secreto, brillo con todas sus fuerzas y fijó su vista en una de esas constelaciones terrestres y pudo ver como las estrellas eran portadas por cientos de puntos de colores que tras juntarse se perseguían unos a otros bailando ágilmente entre caminos que pese a que brillaba como nunca no acertaba a encontrar y entonces, se dio cuenta,  las olas que dibujaban las luces en realidad eran los contornos de la tierra, subían bajaba o cresteaban mostrándole una increíble variedad de colores y paisajes, fue entonces cuando se dio cuenta de que aquello tan bonito que le estaba enseñando las luces debían de ser las montañas, esas de las que tanto le había hablado el sol, las luces no dibujaban constelaciones perfilaban siluetas de  montañas.

Y así fue como la luna se enamoró de las montañas







                                     A Lucía que luchará y cuando sea mayor vendrá conmigo a las Montañas